Por Carles Sapena

Abrimos con este artículo una nueva sección en nuestra revista, que estará dedicada a los relojeros
españoles. A lo largo de esta serie, iremos desgranando el perfil y las realizaciones de nuestros creadores
que, pese a enfrentarse a todo tipo de dificultades, se abren ó ya se han abierto camino en el difícil
camino de la relojería con nombre propio en nuestro país. Como no podría ser de otra manera, nuestro
primer trabajo, va dedicado al Maestro Pedro Izquierdo.
Un lugar común en relación a todas las personas
que han tenido la suerte de conocer y tratar a
Pedro Izquierdo, es la referencia a su carácter afable
y cercano, y que hace unos pocos días, tuve la
oportunidad de experimentar en primera persona.
Tras presentarme por sorpresa,sin cita previa,en su
escuela-estudio-taller de la calle Arganda en
Madrid me vi conversando en una charla distendida
y amigable frente a frente con él, como si
fuera algo que lleváramos haciendo regularmente
desde hacía mucho tiempo a la hora del café.
Hombre directo, franco y pasional, transmite
inmediatamente la energía é interés por el trabajo
intenso que realiza.
En el mundo de la relojería desde hace más
de cuarenta años, su avidez de saber, le ha
llevado a convertirse en un profesional todo
terreno, con amplios conocimientos de la
relojería tanto mecánica como digital y también
de la relojería monumental, de la que es
un privilegiado conocedor y técnico.
Su inagotable curiosidad y un extraordinario y
natural don de gentes le ha llevado a ejercer
de catalizador entre profesionales, coleccionistas
y aficionados de todo el país.
A ello hemos de unir una pasional vocación
docente, manifestada a través de los cursos y seminarios
que imparte desde su centro relojero, a la
vez lugar de trabajo, encuentro, y amistad para
decenas de personas que llegan a él buscando
tanto conocimientos como consejos profesionales,
y que salen de allí con una buena dosis de ánimo,e
invadidos de su energético sentido de la vida.
Trabajador incansable, impermeable a los
efectos corrosivos del prestigio y de la fama ,
sus lecciones sobre relojería, se unen a su
optimista concepción de la vida, y de un trabajo,
no siempre fácil, ni agradecido.
Sus proyectos están siempre abiertos a las
aportaciones del exterior, y a través de su foro
relojero, cualquier idea, cualquier aportación
interesante, es integrada y bienvenida en proyectos
de los que él es el alma mater e impulsor, pero
huyendo de protagonismos personales, y con una
capacidad de integración y síntesis que hacen de
su trayectoria, algo único y que lo han convertido
en un maestro grande luminoso y creativo.
Siempre ocupado, pero siempre disponible y
accesible, Pedro Izquierdo, es un ejemplo
excepcional de lo que es la grandeza y humildad
de un auténtico maestro relojero
El “Mosca”

Este es el nombre coloquial con el que se
denominaba a los cazas rusos Polikarpov I-16
que actuaron en los cielos de España desde
Octubre del año 1936. Basado en la libre
interpretación de la palabra” Moskava”,
Moscú, en caracteres cirílicos, impresa en los
grandes cajones de embalaje en el que
legaron las primeras unidades.
Bajo esta denominación, Pedro Izquierdo quiso
realizar un homenaje a la ideología y las personas
que los pilotaron en nuestra contienda
civil.
Siguiendo la extraordinaria sencillez de diseño
y efectividad operativa de este monoplano. Ha
desarrollado un sólido reloj basado en el calibre
Unitas 6497-2 de carga manual con funciones
de horas, minutos y un pequeño segundero
a las 6 horas, convenientemente
personalizado con su conocido logo y su nombre
grabado.
La caja de acero pulido, de 45 mm de diámetro
ha sido totalmente desarrollada y fabricada en
nuestro país. Monta una esfera de zafiro con
tratamiento anti reflectante y un fondo de
cristal mineral visto, para poder apreciar en
todo su esplendor la extraordinaria simplicidad
y belleza del mecanismo.
La esfera negra, con cifras árabes es de fácil
lectura.
Se ha rematado el conjunto con una correa de
piel con cierre ardillon con el remate de la firma
del maestro.
Sumergible hasta 30 metros re ha realizado
una serie limitada únicamente a 200 ejemplares.
Arropada en un peculiar y cuidado
“packaging” específico, desarrollado también
en su taller.